martes, 14 de octubre de 2008

Nota de lector de la crónica “Kimonos en la tierra roja” de Rodolfo Walsh

Es una crónica típica de Rodolfo Walsh. Tiene impregnada en cada párrafo su forma de narrar, su forma de ver la realidad. Se nota claramente la presencia del autor en todo momento, involucrado en el tema. Es tan protagonistas como los demás. Sobresale la forma de describir los diálogos con extrema fidelidad. Son muy textuales, sonoros, al pronunciarlos sobrevienen a la mente del lector las imágenes de los japoneses pronunciando las palabras. “No hay prata” recibe Walsh; si él no escucha plata, porque mentirle al lector distorsionando la realidad.

Resulta llevadera la lectura, es una crónica corta pero ilustrativa, causa simpatía al leerla. Simpatía por estos seres completamente extrapolados que jamás hubieran pensado allá en su lejano Okinawa, que sus días en algún momento transcurrirían en América; aquello que exactamente se encontraba en el extremo opuesto de lo que sus pies reconocían como tierra propia.

De todas formas, walsh pretende de alguna manera adornar a través de estos recursos narrativos, la crudeza de la realidad que atraviesa la provincia de Misiones con el albergue de estos seres. Un poco de estafas por aquí, un poco de precariedad por allá, algún que otro malestar, cosas que en fin; han llevado a Walsh a tomarse la molestia de ir para allí.

Nota de lector del capítulo sobre la provincia de Misiones del libro “El interior” de Martín Caparrós

Es una crónica bien detallada, fiel al estilo Caparrós. Pareciera no quedar nada por contar, todo se encuentra explicado, narrado, descrito. Caparrós capta el sentido de la crónica como dudo que pocos hagan, todo aquello que supone ser un cronista se encuentra inmerso en él. Sus relatos, y este no ha de ser la excepción, comienzan desde el primer momento en que se embarca en la odisea del viaje pasando por la descripción de todos y cada uno de los lugares recorridos. Incluyendo los diálogos mantenidos y llegando finalmente al momento de la partida con toda la información y la experiencia a cuestas. En el caso específico de Misiones, encontramos que no deja de rememorar en reiteradas ocasiones sus anteriores visitas a la tierra de las tierras rojas. Entonces quedan demostrados los cambios que allí se han dado, positivos aparentemente, a pesar del comprensible escepticismo del autor. En esta crónica nos topamos como en todas las crónicas de Caparrós con menciones particulares de carácter histórico. Ya sabemos que el autor conoce y bastante sobre historia asi que esto ya no nos sorprende. Caparrós describe el presente, y el presente es fruto del pasado y que mejor, que saber sobre ese pasado.

Encontramos descripciones de lugares emblemáticos de la provincia como por ejemplo las cataratas. Es allí donde el autor se remonta a su anterior visita y comenta uno de los pasajes que mas resaltan en el texto. Específicamente el encuentro con el por aquel entonces ignoto Néstor Kirchner y señora. Desconocidos personajes de la política argentina, tanto para el autor, como para la mayoría de los argentinos. La indiferencia es total y eso marca tendencia a la hora de buscar un perfil de escritor al autor de la crónica, insisto, no se guarda nada. Ni parece temer tampoco a nada. Los diálogos suelen ser enriquecedores tanto como lo eran en las crónicas de Rodolfo Walsh, hay comentarios que de los lugareños que no podrían brillar por su ausencia.
Una rara particularidad, muy difícil de encontrar entre las crónicas, es el uso de los poemas de orígen orientales con los que Caparrós suele ilustrar los relatos. Esto aporta a la lectura del texto un cambio de ritmo, una pisada de freno. Estos recursos hacen detener la vorágine de lectura del receptor y lo hacen reflexionar, tratar de comprender desde otro punto de vista lo que se cuenta. Una parada en boxes, esforzar el intelecto y continuar con la carrera de la lectura y el aprendizaje. En síntesis, la crónica sobre Misiones es una de las mas destacadas de la recopilación de textos basados en este viaje que Caparrós hace con su hijo por el interior. Posee ricos diálogos, detalladas descripciones, el recuerdo de un particular encuentro y todo lo que un referente del arte de la crónica puede aportar.

Mi amigo el puma

Es un relato dividido en tres animales: ovejas, pumas, caballos y corderos. Todo transcurre en la Patagonia durante un paseo turístico. Encuentro en esta crónica una forma de narrar desestructurada, simple, y clara. La ironía como a lo largo de la mayoría de las crónicas del libro, también dice presente. Casualidad o no, es similar a las crónicas sobre las campañas presidenciales y sobre la política en los boxes porque también tiene de eso: bambalinas. Con esto es con los que nos encontramos al recorrer algunos lugares de este relato, algunos desmientes, algunas cosas que parecen ser pero que no son. En realidad, la crónica en si no supone mas que una descripción sobre un día en particular con algunos descargos a nivel político. Pero lo atractivo a mi entender, es lo ilustrativo de algunas explicaciones que el autor hace. En el comienzo de la crónica se encuentra evidenciado exponiendo por ejemplo, a través de una letra lo que expresaban los turistas ante determinada situación. El “aaaaaaaaaaaa” como muestra de ternura o el “uuuuuuuuuu” como exponente de temor. Encuentro también algunas reminiscencias poéticas en algunas frases del relato que le aportan cierto brillo a la descripción. Por ejemplo: “Se sacan fotos. El Perito Moreno se enoja. Se escuchan sus desprendimientos”. Es en síntesis, una crónica que mantiene la regularidad de sus predecesoras pero la utilización de algunos recursos hace que se diferencie.

La política en los boxes

Al leer esta crónica me hizo recordar aquella descrita anteriormente sobre la campaña de Duhalde y Ortega. Es que comparten una misma frecuencia de frescura narrativa. Es una crónica ágil, clara, y con muy bien aplicadas dosis de ironías. La forma de narrar es particular y resulta extraña al leerla ya que no es el estilo de la mayoría de las crónicas al las cuales los lectores están acostumbrados. De todas formas, pese a no ser convencional, resulta absolutamente comprensible y para nada confusa. Por ejemplo: “— Toc toc (los dedos del Intendente). — Adelante (la garganta del piloto)”. Es un relato que pretende contar el “backstage” de muchos acuerdos o reuniones de políticos en los últimos 40 años. Aquí se vuelve a utilizar en ocasiones el recurso de la ironía y encontramos algo que no suele ser habitual de hallarse tampoco: un lenguaje coloquial. El cronista se atreve a contar, mejor dicho a inventar (a menos que posea dotes de mentalista) lo que algunos de los protagonistas de la historia piensan. Por ejemplo: “a la pelota pensó”. También utiliza el idioma inglés para transmitir mayor textualidad. En muchos aspectos encuentro similitudes con el trabajo de walsh, aunque estén mas que claras las diferencias. En definitiva, es una crónica interesante no tanto por lo que dice, sino por como lo dice.

En campaña con Duhalde y Ortega

Es una crónica excelente, complementa en dosis de perfecta simetría acidez, ironía y frescura. Es una crónica corta, pero de las que el lector suele quedarse con ganas de mas. De todas maneras, es posible que si hubiera mayor volumen de texto, la recepción no sería la misma. Se sumará entonces esta duda a los irresolubles misterios de la existencia. Es la narración del momento en particular en que los candidatos a presidente y vice durante la campaña electoral de 1999, Duhalde y Ortega, realizaban su demagógico recorrido promocional por los pueblos siempre olvidados montados sobre una locomotora. Es una descripción absolutamente bizarra, tal cual es la sensación que experimentaría cualquier individuo con al menos un milímetro de uña de dedo meñique de frente. El momento, ese momento exigía y se merecía una narración así. Existen frases imposibles de dejar de lado: “manténganse lejos del tren [...] manténganse lejos de la esperanza”, “hay una chica con una venda que le tapa la mitad de la cara, quizás la mordió un perro o quizás su papá”, “si éste no es el pueblo, el pueblo donde está. Yo le decía al compañero Duhalde que hay que recorrer el interior de la Argentina. Dicho esto el cielo se parte al medio y las nubes se retuercen como un trapo de piso”. Quizás algunas de las frases que encontramos a lo largo de la crónica resulten ser por demás chocantes e incluso ofensivas pero son parte del juego de ironías propuesto por el autor. Finalmente, la crónica termina explayándose sobre algunos datos íntimos sobre los candidatos, que poco hacen a la cuestión de la situación electoral que por aquel entonces se vivía, pero ante tamaña fantochada, resultan éstas preguntas ser coherentes. De todas maneras, queda la incógnita de si lo dicho sobre estas cuestiones comprende algo de cierto o no, ocurre que es mas fuerte que ellos, los políticos están hechos para mentir.

El caso Poblete. La fuerza del cariño

Esta crónica pretende contar desde el punto mas inaugural hasta el final mas actual del caso Poblete. El lector se encuentra con todo un resumen de la vida de José, y a su vez se topa con las situaciones que atravesaba también su entorno: familiares, amigos, etc. La crónica propone una característica de atemporalidad, va y viene todo el tiempo. Comienza con el pasado, salta al futuro, vuelve, y así. La narración comienza explayándose sobre la historia familiar de su madre cuyo motivo el lector comprenderá al final del relato. Esta crónica es ambiciosa, queda la sensación al leerla que nada fue librado al azar y que absolutamente ninguna información quedó descansando en la gatera. Se dijo todo; el autor no se ha guardado nada. La voz protagonista casi excluyente es la de Buscarita, madre de José y a raíz de su testimonio el autor va anudando de a poco y por pasos el hilo de la historia. Resulta ser ésta, una crónica con muchas historias en una, siempre girando sobre le mismo eje. Al leerla genera la impresión de que fuera a acabarse en cualquier momento. Comprende una historia larga de contar y para que resulte un relato completo, indefectiblemente debía comenzar narrando la fuerza de Buscarita y terminar finalmente con la indiferencia de su nieta Claudia.

Prólogo Argentina cronica (por Martín Caparrós)

El prólogo escrito por Caparrós comprende una entera justificación de la existencia de las crónicas. Caparrós se sitúa a la defensiva, parte de un fundamento de ataque hacia la crónica. Es verdad, sabemos que la crónica es un genero no del todo aceptado, es decir, no es visto de igual manera que una narración, que un informe o que una entrevista, pero considero que no existen ofensas hacia ella, a lo sumo habrá indiferencia. Me gusta leer crónicas y qué… es lo que queda en limpio tras leer el prólogo a este libro que comprende una serie de crónicas de las mas diversas llamado “La Argentina Crónica”. El prólogo está escrito desde una postura muy cercana a la sensación de resentimiento. Resulta difícil en muchas ocasiones que el resto de las personas vean a través de nuestros ojos; lo que nosotros creemos, no siempre es compartido pero queremos que así sea. Caparrós se enfrenta al interrogante de porque la crónica no resulta para algunos públicos lectores, un acontecer tan exquisito como lo es para él.

En este prologo, también nos encontramos con algunas características básicas del ser del cronista. Como es su desempeño, como contar la realidad, en que momento tomar el grabador y salir corriendo. Es una introducción al mundo de las crónicas, donde todo no siempre es de la misma manera, tal cual es el periodismo habitual. Ahora eso ha cambiado, estamos en la era del “nuevo periodismo”.